La historia
Pinceladas de una botica singular
Siglo XVIII
Un pueblo que alimentaba Madrid
Los arrieros de Sangarcía llevaban cada semana grano a la capital — más de una
cuarta parte de lo que consumía Madrid salía de estos caminos. Aquella prosperidad
dejó casas señoriales de granito y ladrillo… y algo insólito: un pueblo de apenas
unos cientos de vecinos sostenía dos farmacias, ambas de la familia Salcedo.
1889
La botica de los Salcedo
Maximino Gómez Salcedo construyó un nuevo conjunto farmacéutico trasladando
enseres del establecimiento original. Ese mobiliario, conservado íntegro, es el
que ha llegado hasta nuestros días.
Hoy
Pieza de museo
La botica completa se exhibe en el Museo de la Farmacia Hispana de la
Universidad Complutense de Madrid, junto a otras farmacias históricas de España.
El edificio que la albergó sigue en pie, en la plaza de Sangarcía, y es la casa
que hoy estamos recuperando.